un señor alto barbado,
nos vigila desgarbado
y con nuestras vidas ríe.
Escrito en sus libros santos
condena al que se cree libre
y yo, mirando al cielo claro
clamé: ¡sé que tú no existes!
¿Como podéis vivir
siendo siervos de un tirano
que vigila cada paso
que en la vida habéis dado?
¿Quien quiere ser inmortal?
¡Eso ha de ser muy cansado!
La vida viene y es corta,
mejor haberla disfrutado.
