Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poder presentarse decentes en la escena del mundo.
Bécquer - Prólogo a Rimas y leyendas

miércoles, 7 de septiembre de 2011

XVI - Hechiceros de la mente

¡Oh, hechiceros de la mente
buscando del espíritu la calma!
Jugáis con pociones de colores
¡caben un puñado en mi palma!

¡Oh, eruditos asesinos de sueños
no os dejaremos jamás
matar el alma!

Todos estos sentimientos
malditos, que corretean
en nuestra masa blanca
hacen lo que somos
¡nuestra alma!

Y no hay alquimia que cure
la tristeza sin arrastrar la alegría;
hacéis el imposible juego
de matar noche sin matar al día.

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