Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poder presentarse decentes en la escena del mundo.
Bécquer - Prólogo a Rimas y leyendas

domingo, 2 de agosto de 2009

IX - El Abrazo

Sólo un abrazo basta
para romper la presa
que en mis párpados
la pena guarda.

Es tan complicado mantener,
en la noche eterna, la máscara.

Como plomo transparente
liberar las pesadas lágrimas,
solo un instante, y volver
de nuevo a la calma.

Donde estuvo mi corazón
solo queda una lápida
que aprieta tanto
que me deja sin habla.

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