Cuantas veces se menta lo bella que es la vida. En un universo de tan colosal tamaño, aún una infinitesimal probabilidad de vida abre las puertas a múltiples mundo habitados. ¿Maravilla? No. Un simple barroquismo del azar. Los eones juegan azarosamente con la materia y en alguno de sus locos juegos surge la vida. Y después no es más que rizar el rizo y continuar con el loco juego. En el fondo, la existencia de la vida no es más que una extensión del teorema de los infinitos monos.
Sin embargo, el Universo carece de moral. Si el Universo pensara (lo que algunos llaman Dios) no permitiría la aberración que supone la vida. Comprendería el dolor, la soledad, el vacío. Sufriría de espasmos gástricos si fuera consciente de que lo que para él es un libro de cuentas contables, para los seres vivos es una lucha de vida o muerte. Si el Universo fuera consciente y ético miraría en su Cosmos, y vería un hermoso lugar lleno de inocentes juegos de particulas insensibles; y luego se fijaría en los mundos con vida, horribles lugares donde la matería cobró consciencia. Y entendería la miseria de la vida y su sinsentido. La lucha constante que supone. Haría un balance de lo positivo y negativo, del placer y el dolor de los seres vivos, y en su libro de cuentas le daría tal número negativo que se arrancaría sus etereos cabellos.
De todas formas, me gustaría creer en Dios. Pensar que simplemente nos ha olvidado. Y que, quizás mañana, entre en razón, nos vea y nos barra con un soplo de ira divina, dejando un Universo apacible de materia no-pensante.
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1 comentario:
te ha quedao chulo
veo que sigues en la linea de la extinción voluntaria de la humanidad jajaja
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