en la noche calurosa
al frío abrazo de un amante
que no me mira.
Venderme,
de contrabando,
por palabras esquivas.
Sentir que ese fuego
que en él despierta
es tan diferente
de mis sueños
de poeta.
Tras la lluvia
olvidarnos, sin mirarnos,
en la noche quieta.
Y al regreso,
por las calles solitarias,
en mi sucio pecho
el viento se lamenta.

2 comentarios:
me vendo pero... tendria valor?
De alguna forma todos nos vendemos de contrabando en alguna ocasión. De hecho, a lo largo de nuestra vida, no somos más que el reflejo de lo que los demás esperan de nosotros. Eso no deja mucho margen a nuestra libertad, supongo. Pero ¿qué somos? ¿acaso alguien lo sabe?
Publicar un comentario