Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poder presentarse decentes en la escena del mundo.
Bécquer - Prólogo a Rimas y leyendas

domingo, 3 de agosto de 2008

IV - Agosto

Entregarme
en la noche calurosa
al frío abrazo de un amante
que no me mira.

Venderme,
de contrabando,
por palabras esquivas.

Sentir que ese fuego
que en él despierta
es tan diferente
de mis sueños
de poeta.

Tras la lluvia
olvidarnos, sin mirarnos,
en la noche quieta.

Y al regreso,
por las calles solitarias,
en mi sucio pecho
el viento se lamenta.

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

me vendo pero... tendria valor?

David Castellano dijo...

De alguna forma todos nos vendemos de contrabando en alguna ocasión. De hecho, a lo largo de nuestra vida, no somos más que el reflejo de lo que los demás esperan de nosotros. Eso no deja mucho margen a nuestra libertad, supongo. Pero ¿qué somos? ¿acaso alguien lo sabe?