entre la arena de aquella
silenciosa ciudad.
Solo las olas
golpeando su espuma,
lenta canción del mar.
De risas y cuentos
aun no muertos
charlan los niños
en su caminar.
Y al caer la noche,
trémulas manos
descubren la magía
en la novedad.
Y todo es tan nuevo,
tan desconocido,
brillantes colores,
palabras de hechizo.
Romper las normas
de lo establecido
rodeados del humo
prohibido.
Y ahora queda tan lejos
ese sentirse vivo.
Un corazon cansando
en su prisión cautivo.

2 comentarios:
yo tampoco quiero ser esa sombra. Antes muerto, que enterrado en vida.
buen poema, amigo
saludos!
tu corazón cansado ya es libre, para siempre...
ahora sólo queda el corazón roto de tu madre
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