Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poder presentarse decentes en la escena del mundo.
Bécquer - Prólogo a Rimas y leyendas

jueves, 7 de mayo de 2009

Despedida

Cuando me vaya
dejad al viento mis cenizas
y en el aire azul
dibujaré, gris, una sonrisa.

Cuando me vaya
seguro llorarán los corazones
y yo de nuevo volvería,
como susurro
para decirte:
sonrie y no llores.

Que en la oscuridad,
el sueño eterno,
no hay lugar para dolores.

Que todo llega, todo pasa
y ,tiempo al tiempo,
todos llegamos
a esos rincones.

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1 comentario:

inthemiddle... dijo...

esta muy bueno...
si todos creyesen que nunca se llega a un desapego emocional, no les dolerian tanto las despedidas... muy bueno...