y soñamos separados
siempre dominados
por los húmedos senderos
de los nudos animales
a los que estamos atados.
Fingimos haber encontrado
sin saber que hemos perdido
y en la soledad, ¡laberinto!
a posta fuimos compañeros
engañados.
Volamos, unidos y abrazados
sonriendo ante el teatro
donde vivimos atrapados.
Y quizás, mañana,
echaremos de menos
un calor más cercano,
sentir nuestro corazón,
de nuevo, algo borracho.

3 comentarios:
Grandísimo poema, triste pero con esperanza. Magnífico.
Un abrazo. :)
¡Gracias!
Bueno esperanza no se si hay... quizás vivimos engañados pensado que hay algo más allá del mero roce y del instante.
Quizás el ser consciente de nuestras propias barreras, que nos separan, es una carga.
Qué somos sino niños quemando los cuentos de hadas, mentiras. Y sin embargo, miramos con tristeza y melancolía sus cenizas.
Buen poema y buenísimo este último comentario. Aunque bajo mi punto de vista, no miramos las cenizas con melancolía, si no con miedo. Miedo a lo que hemos dejado atrás viendo la imposibilidad de recuperarlo al contemplar los restos...
Pero eso es un punto de vista para nada objetivo y basado únicamente en mi forma de ver.
Lo que si puedo decirte es que el poema es precioso eso seguro ^_^
Publicar un comentario